Amigo mío,
pincelada armónica
de gentileza
y serenidad.
Suave pellizco de tierna bondad.
Voz que acuna,
Voz que escucha.
Humilde me presento ante tí,
porque humilde me crezco
en tu pupila.
Caminas por la
estrecha calle de mi
inacabado cuadro surrealista,
alzando la vista,
llamando al balcón
de mi soledad.
Amigo y hombro,
luz palpitate,
cascabel sin cola,
sal de nuevo al horizonte,
que hoy el sol quiere verte.
Hace 6 años
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