
Soy la voz del triste amanecer.
Largos ecos quedaron tras de mi.
Imperturbable, la nevada de cenizas
revolotea con muecas de burla.
Muecas que desordenan, aplastan
y hieren a conciencia.
La tibia esfera que cruza
los pesares del desconcierto
hace mella en mi voz, ya débil.
Y acentúa con fiereza la gravedad
que empuja mi sonido hasta ahogarlo
en el silencio más profundo.
Soy la voz que vive
de otros tiempos.
Sellada está mi alma
en seis paredes,
gobernadas por tres puertas,
defendidas por cuatro fieras:
Cromardile,
el lagarto de tres cabezas,
poseedor de la fuerza,
el coraje y la locura
Inupotchi,
el can gigante
protector del amor
y adalid de la paciencia.
Uniphiljë,
la bestia de las mil puas,
celosa de su alma
y fiel defensora.
Savarasty,
la grandiosa ave,
portadora de la sabiduría
y traedora de esperanza.
Soy la voz que dice
que el viento duerme.
La que dice que grano a grano
se va deshaciendo
el tiempo de la realidad.
La que implora a las fuerzas cósmicas
una nueva polaridad.
Esa energía que mana y brota
de los más remotos confines
y hace que el viento fluya de nuevo.
Y con su lluvia barra
la costra endurecida de pesadillas.
Iwakura
06-10-08
1 comentario:
Precioso... Te recordaba bueno escribiendo, esto es mejor :P.
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