8 de agosto de 2008

Las heridas que no se cierran

La batalla fue interminable. El olor a cenizas mezclado con sangre era asfixiante. Pero por fin, ya había acabado todo. Inara iba a volver a casa tras tanto tiempo de horrible lucha. Pensó en la caldereta de arroz con bogavante de su madre y se alivió. Y en los juegos inocentes de sus hermanos pequeños. ¡Cuánto los había echado de menos! Sólo que ahora volvía triste y sin fuerzas, con una herida en el brazo que nunca se curaría. Una herida que le recordaría toda su vida no haber podido defender a su amado en la batalla. Después de sobrevivir juntos a muchos asaltos lograron alcanzarle sin ella poder evitarlo. Frederick se desangraba delante de ella, mientras le susurraba entre toses la suerte que tenía por morir viéndola por última vez. El tiempo pasaría. Y Inara no volvería a la participar en ninguna guerra. Sólo se amparaba en la esperanza de comenzar una nueva vida.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Joer que triste...y que bonito dibujoo... y que tristeee dibujoo.. y que bonito texto..pero que tristeee...y que boni..me estoy rayando. Muy chula la actu,pero a ver si pones cosas mas alegres. :p
Y el dibu te ha quedao de fabula, sigue asi!!^^

Besos!

Kiria